jueves, 23 de julio de 2009

Tuercen al Violaviejitas!!!



Por Elma Canudo Prieto


    • ”Es lo mismo romper que desarrugar” declara depravado criminal.
    • “Ya ni la muela” despotrica la afable viejecilla, agregando “se hubiera esperado una media hora el chinche justiciero ese”


La madrugada de ayer fue apañado el cobarde caco apodado “El Violaviejitas", el autor de la valerosa hazaña fue nada menos que el misterioso y gallardo justiciero encapuchado -el mismo que ha patrullando esta ciudad recientemente-, quien sorprendiera in fraganti al cruel bandido momentos antes de la culminación de su tercera fechoría en lo que va de la semana.

Las autoridades se presentaron en las primeras horas del mediodía encontrando al interfecto amarrado en un poste tras haber sido dejado, según reportes del agente del ministerio público,“como lazo de cochino”. El singular malhechor se había dedicado en fechas recientes a satisfacer sus retorcidos deseos, teniendo como victimas, desprevenidas féminas adultas en plenitud; motivo por el cuál la población de la tercera edad de Ciudad Churrigueresca, se encontraba en tremendo estado de excitación.

Los hechos ocurrieron justo en el momento en que el intefecto se disponía a concretar su más reciente ultraje, y se encontraba, según los primeros reportes periciales, “ya con aquello de fuera”; sin embargo le fue asestado un morrocotudo susto por la retaguardia, por lo que empequeñecido y cabizbajo se rindió fláccidamente a la cruel zarandeada que le esperaba. Herculano Gordillo y Calvo, benefactor del hampa y seductor maduro, de oficio plomero y vecino de ciudad Churrigueresca, fue detenido después de habérsele encontrado atado de pies y manos a lo largo y ancho de un poste, a lo que el agente del MP profirió: “su motivo debió tener”.



En lo que se refiere a la víctima, Virgina del Hoyo Guardado, rompió en llanto ante la frustración de no haberse dispuesto las enaguas con mayor celeridad. La señorita del Hoyo no rindió declaración a este del medio ni al reportero.



Desde el inicio de los ataques, a las agraviadas no se les ha arrancado denuncia alguna, por lo que sería cuestión de horas para que el morboso malhechor quedase en libertad, mientras que las de la tercera edad, enteradas de ello, comienzan a abundar por los lugares por donde se sabe se perjudica a la viejiza. Del encapuchado, que sigue escondido, nada se sabe.

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